lunes, 28 de junio de 2010

Almorzando Fluido Manchester

Quiero empañarte las cirugías,
ser un mal educado,
irme sin decirte provecho,
bailar Violeta de Alcides en tu estomago,
ignorarte haciendome el alterno,
descomponerte con un pancho de Liniers,
cagarte en el pecho,
mearte la ensalada,
que mis dos amigas se besen en tu mesa,
y hacerte pasar mucha sed en un cuento de Rulfo.

Quiero inundarte los pies con barro,
tomarme el shampagne de tus ojos,
subirte al furgón del Sarmiento,
meterte en la fiambrería de un chino,
que duermas en el Botánico en agosto,
escupirte siendo tu sirvienta,
pintarte el mantel con aerosol,
rescatar a mis vecinas de tu infierno
y romper la pantalla con mis lágrimas.


Quiero derramarte toda la sangre del río,
mostrarte todas las fotos muertas,
poner pausa en aquellas sonrisas valientes,
repudiar a todos tus amigos y
juzgar lo macabro de tu inocencia.

Lamentablemente, hay alivios que uno nunca llega a sentir,
pero que te quede bien claro…
estos versos, son de todo corazón

martes, 22 de junio de 2010

El culo lleno de preguntas



¿Qué te pasa?

¿Cuánto hace que están?

¿Qué será del pan y la mermelada que comía mientras miraba La Isla de Guilligan?

¿No sabés manejar?

¿Plata o mierda?

¿Bondi o subte?

¿Te parece que es para tanto?

¿Puedo ir al baño?

¿Cuánto pagas acá?

¿Sin expensas?

¿Puedo ir de vacaciones a tu ego?

¿No querés ser del interior así dormimos la siesta?

¿Te puedo hacer una pregunta?

¿Conocés la cancha de Douglas?

¿Puede ser que te tenga visto de Puan?

¿Qué parte del SÍ no te queda clara?

¿Me aguantás?

¿Me parece a mi o la distancia entre nosotros es una matinee de miedos?

¿Por qué nunca te encuentro arriba del 63?

¿Puede ser que te cortaste el pelo?

¿Vos me vas a decir lo que tengo que hacer?

¿Querés que cambiemos?

¿Vos también dormís con la luz prendida?

¿No será que la luna sólo alumbra tu costado?

¿No será que el silencio vomitó tu alfombra?

¿A que hora juega River?

¿Sos pariente de los Glass?

¿Quién se la aguanta?

¿Cuántos habitantes tiene Medellín?

¿Puedo estar triste mientras te amo?

¿Me pasás la sal?

¿Tus noches duran lo mismo que mi fiebre?

¿Le podés decir a tu amiga que se rescate y se lave los dientes?

¿De qué signo sos?

¿Te puedo pedir un favor?

¿Tenés fuego?

¿Qué te iba a decir?

¿Te molesta si fumo?

¿Sabés hacer acordes con cejilla?

¿Te creés vivo?

¿No te parece muy cómodo ser cínico todo el tiempo?

¿Sabías que ser polémico no siempre significa ser lúcido?

¿Qué es la literatura?

¿Posta?

¿Qué onda?

¿Por cuánta guita vivís sin celular?

¿Dónde va la gente cuando llueve?

¿Te puedo alquilar la espalda por este invierno?

¿Dónde nos metimos esa noche que no nos encontramos?

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Tengo el culo lleno de preguntas,
nadie responde y todos aplauden.

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¿En qué sentido?

domingo, 13 de junio de 2010

Me fui de tu casa pensando

Me fui de tu casa pensando,
que si bien te presto mi mejilla,
para un saludo, mutuo, o sólo tuyo,
hay cosas que me dan miedo,
o ganas de hacerte una paralítica,
no se, donde sea, quizás en tus sueños,
que son un deyaboo financiero,
la merienda de tus nenes en Starbucks,
una camioneta embarrada,
un viaje eterno, en invierno, a Cariló.

Me fui de tu casa pensando,
que tu cumpleaños me acortó la semana,
que tenés buen corazón,
que incluso te quiero, puedo defenderte,
y hasta regalarte dos plateas preferenciales,
aunque hay cosas que me dan miedo viste,
que se yo, entendeme,
ayer me fui de tu casa pensando,
porque me asusta cuando haces zapping,
las velitas, la luz apagada y tus tres deseos perversos,
a un Aladino neoliberal,
que anda saber que onda, pero existe, sino no puede ser,
porque yo me pincho con tus bigotitos,
me ahogo en el tanque australiano de tu estancia,
me pierdo en el tren fantasma de tu barrio privado,
sucumbo en ira, cierro el puño, lloro sin darme cuenta,
al sentirme sucio, sólo y triste…

como los pibes de La Cava,
que juegan a las escondidas en el estacionamiento del Unicenter.

jueves, 10 de junio de 2010

La cajera del Disco está triste

Tiene ojos azules, carita huesuda y blanca,
con granos secos de otro tiempo,
y rulos a medio nacer.
Para mi se parece a La Oma,
pero tiene veintipico, un Nokia 1100
y vive en Parque Patricios.

La veo morderse los labios,
bufar contra el mundo, comerse las uñas,
con la mirada perdida, entregada,
sintiendo cada yogurt como un duelo;
programada, configurada,
preguntando al aire si tenés Disco Plus,
mientras la gente se ríe,
mira el techo o habla del mundial.

La cajera del Disco está triste,
se le nota en la cara,
sobre todo cuando pide cambio de cien,
grita con miedo, con un dejo de bronca, pero tímida,
y sus compañeros de buzo rojo se precipitan,
ella se desespera y se le mojan los ojos;
con el corazón en la boca, ansiosa, insulsa,
me dan ganas de abrazarla, de decirle que se relaje,
que no hay apuro, que mi tarde es una excusa,
que mi tiempo es un Top Line de frutas verdes,
que sólo debo volver a casa donde nadie me espera.

La cajera del Disco está triste,
se le nota en el buzo descolorido,
y por diez minutos, me siento ella,
porque me llevo el ticket de una lágrima,
medio kilo de pan, una botella de vino,
fideos tirabuzón y un paquete de Frutigran…

Que tanto me recuerdan a vos,
al Acorazado Potemkin
y a ese verano en el PH de Nazca.

Fútbol Infantil

Ayer pase por tu casa y me dio vergüenza
acordarme que nunca fuí feliz.

Me sentí vacío,
como un Tupper en una heladera,
como mirando un partido de fútbol infantil,
donde los padres putean al árbitro y a los rivales…

Esos Brujitas Verones,
que se comen los mocos y duermen con la luz prendida