domingo, 13 de junio de 2010

Me fui de tu casa pensando

Me fui de tu casa pensando,
que si bien te presto mi mejilla,
para un saludo, mutuo, o sólo tuyo,
hay cosas que me dan miedo,
o ganas de hacerte una paralítica,
no se, donde sea, quizás en tus sueños,
que son un deyaboo financiero,
la merienda de tus nenes en Starbucks,
una camioneta embarrada,
un viaje eterno, en invierno, a Cariló.

Me fui de tu casa pensando,
que tu cumpleaños me acortó la semana,
que tenés buen corazón,
que incluso te quiero, puedo defenderte,
y hasta regalarte dos plateas preferenciales,
aunque hay cosas que me dan miedo viste,
que se yo, entendeme,
ayer me fui de tu casa pensando,
porque me asusta cuando haces zapping,
las velitas, la luz apagada y tus tres deseos perversos,
a un Aladino neoliberal,
que anda saber que onda, pero existe, sino no puede ser,
porque yo me pincho con tus bigotitos,
me ahogo en el tanque australiano de tu estancia,
me pierdo en el tren fantasma de tu barrio privado,
sucumbo en ira, cierro el puño, lloro sin darme cuenta,
al sentirme sucio, sólo y triste…

como los pibes de La Cava,
que juegan a las escondidas en el estacionamiento del Unicenter.

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