miércoles, 28 de septiembre de 2011

Fin del mundo

Somos,
entre otras cosas,
un metegol con pelotitas pares,
las ortigas más lindas de la primavera,
socios fundadores del Club Atlético Incertidumbre,
podemos ser,
en todo caso,
un fracaso que no nos enseña nada,
una vuelta olímpica en slip,
el xilofón de Wilco,
la última seca de Robert Nesta Marley,
la maqueta de un suicidio que pasaría desapercibido,
un aburrimiento,
buenos ladrones de snacks.

Somos,
se puede decir,
el hermoso olor a tu pelo limpio,
un shampoo vacío,
ex adictos a Salinger,
un oficial de la Bonaerense llorando.

Somos coyunturales,
pero no sabemos hasta que punto,
somos el pueblo, el carnaval, la noche,
somos Carver en Twitter y
Coelho para tu familia,
somos Ariel Ortega para la popular y
José Luís Calderón para los técnicos,
somos precarios,
entre otras cosas,
entre otros miedos,
somos felices,
hacemos el amor,
garchamos,
amamos al mismo que le decimos chongo,
somos cobardes,
conformistas,
culpables.

Somos,
una trosca en tanga,
peronistas cuando nos conviene,
socialistas para no quedar pegados,
somos,
como quien no quiere la cosa,
un fin de semana en Mar de las Pampas,
nuestros nombres escritos en la arena,
ves?
ves que si queremos también somos cursis,
hasta podemos ser sinceros;
pero somos,
las distintas alternativas de la nostalgia:
la muerte, la paciencia y el egoísmo;
somos los mismos de siempre,
los que te siguen a donde vas,
somos la soledad de un cajero automático,
un canal de aire,
el rating,
la moda,
ese pequeño terror al Fin del mundo,
pero nadie lo dice,
nadie lo asume,
no le tenemos pánico al Fin,
sino al Comienzo,
de lo otro,
de lo mismo.



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