domingo, 18 de julio de 2010

Suponete

Suponete que te mienta,
suponete que soy un delivery con lluvia,
suponete que un árbol crezca en el cuerpo de una bala,
suponete que tu memoria tenga índice,
suponete que un pájaro lloré en tu altura,
suponete que me exilie del quilombo de tu paz,
suponete que ayer nunca fuimos un feriado,
suponete no se, que se yo, o sea,
suponete que empatemos,
suponete que perdamos,
suponete que tu papá lea estos poemas,
suponete que a tu mamá le de miedo,
suponete que te robe los lentes de contacto,
suponete que todo no se puede,
suponete que no nos alcance el tiempo para odiarnos,
suponete que esa noche nos dio pereza tanto futuro junto,
suponete que te fueras,
suponete que no da.

La estudiante de Letras apoyó el vaso en la mesa de luz,
soltó el humo, le acarició los rulos de su nalga,
y toda china y sonriendo, le dijo:

suponte, mi vida, suponte.

lunes, 12 de julio de 2010

Tu novio se parece a un arquero europeo


Tu novio se parece a un arquero europeo,
de esos que nadie sabe el nombre,
pero a pesar del olor corporativo
que despide la Panamericana los lunes a la mañana,
radio am, pantalón de gabardina y camisa planchada,
vos seguís en la comodidad de ser simpática.

Un solo latido de flores revienta
en la demagogia de tus labios,
haces caritas cómo si nunca
hubieses escuchado a Los Clash,
y entonces,
todo el calor que fuimos aburriendo,
hoy es simplemente un verano herido en tu playa,
un lagarto overo de tu campamento con lluvia,
o un fracaso dulce de tu vil corazonada.

jueves, 8 de julio de 2010

En el bullicio de un recreo

Lo importante es competir,
fue lo que nos dijo un profesor gordo de Educación Física,
mientras tus ojos se perdían en el bullicio de un recreo,
y nosotros, viles servidores de la inocencia,
perdíamos el equilibrio de lo imposible,
al verte pasar con tu olor a colonia,
perlitas en las orejas
y un misterio tímido en tu mochila de jean.

Aquella mañana,
conocí la incertidumbre
y te sentí desnuda en el futuro de mis brazos.

martes, 22 de junio de 2010

El culo lleno de preguntas



¿Qué te pasa?

¿Cuánto hace que están?

¿Qué será del pan y la mermelada que comía mientras miraba La Isla de Guilligan?

¿No sabés manejar?

¿Plata o mierda?

¿Bondi o subte?

¿Te parece que es para tanto?

¿Puedo ir al baño?

¿Cuánto pagas acá?

¿Sin expensas?

¿Puedo ir de vacaciones a tu ego?

¿No querés ser del interior así dormimos la siesta?

¿Te puedo hacer una pregunta?

¿Conocés la cancha de Douglas?

¿Puede ser que te tenga visto de Puan?

¿Qué parte del SÍ no te queda clara?

¿Me aguantás?

¿Me parece a mi o la distancia entre nosotros es una matinee de miedos?

¿Por qué nunca te encuentro arriba del 63?

¿Puede ser que te cortaste el pelo?

¿Querés que cambiemos?

¿Vos también dormís con la luz prendida?

¿No será que la luna sólo alumbra tu costado?

¿No será que el silencio vomitó tu alfombra?

¿A que hora juega River?

¿Sos pariente de los Glass?

¿Quién se la aguanta?

¿Cuántos habitantes tiene Medellín?

¿Puedo estar triste mientras te amo?

¿Me pasás la sal?

¿Tus noches duran lo mismo que mi fiebre?

¿Le podés decir a tu amiga que se rescate y se lave los dientes?

¿De qué signo sos?

¿Te puedo pedir un favor?

¿Tenés fuego?

¿Qué te iba a decir?

¿Te molesta si fumo?

¿Sabés hacer acordes con cejilla?

¿Te creés vivo?

¿No te parece muy cómodo ser cínico todo el tiempo?

¿Sabías que ser polémico no siempre significa ser lúcido?

¿Qué es la literatura?

¿Posta?

¿Qué onda?

¿Por cuánta guita vivís sin celular?

¿Dónde va la gente cuando llueve?

¿Te puedo alquilar la espalda por este invierno?

¿Dónde nos metimos esa noche que no nos encontramos?

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Tengo el culo lleno de preguntas,
nadie responde y todos aplauden.

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¿En qué sentido?

jueves, 10 de junio de 2010

La cajera del Disco está triste

Tiene ojos azules, carita huesuda y blanca,
con granos secos de otro tiempo,
y rulos a medio nacer.
Para mi se parece a La Oma,
pero tiene veintipico, un Nokia 1100
y vive en Parque Patricios.

La veo morderse los labios,
bufar contra el mundo, comerse las uñas,
con la mirada perdida, entregada,
sintiendo cada yogurt como un duelo;
programada, configurada,
preguntando al aire si tenés Disco Plus,
mientras la gente se ríe,
mira el techo o habla del mundial.

La cajera del Disco está triste,
se le nota en la cara,
sobre todo cuando pide cambio de cien,
grita con miedo, con un dejo de bronca, pero tímida,
y sus compañeros de buzo rojo se precipitan,
ella se desespera y se le mojan los ojos;
con el corazón en la boca, ansiosa, insulsa,
me dan ganas de abrazarla, de decirle que se relaje,
que no hay apuro, que mi tarde es una excusa,
que mi tiempo es un Top Line de frutas verdes,
que sólo debo volver a casa donde nadie me espera.

La cajera del Disco está triste,
se le nota en el buzo descolorido,
y por diez minutos, me siento ella,
porque me llevo el ticket de una lágrima,
medio kilo de pan, una botella de vino,
fideos tirabuzón y un paquete de Frutigran…

Que tanto me recuerdan a vos,
al Acorazado Potemkin
y a ese verano en el PH de Nazca.

Fútbol Infantil

Ayer pase por tu casa y me dio vergüenza
acordarme que nunca fuí feliz.

Me sentí vacío,
como un Tupper en una heladera,
como mirando un partido de fútbol infantil,
donde los padres putean al árbitro y a los rivales…

Esos Brujitas Verones,
que se comen los mocos y duermen con la luz prendida

domingo, 30 de mayo de 2010

Me han dicho

Estoy harto, desahuciado,
porque se con todo mi orgullo,
que nunca podré sacarme
una foto así, con nadie.

Perdón, no debí llamarte,
pero tengo miedo,
porque me han dicho que Te Amo,
que me olvide de Atlanta,
del barrio y de Tuñon,
que sólo hablo de tus padres,
de tus clases de patín
o de tu terror por las arañas.

Perdón, no debí llamarte,
pero tengo miedo,
porque me han dicho que Te Amo,
pero te lo juro por tu hamster,
solo lo sentí hoy a la mañana,
un rato, cerca del mediodía.