lunes, 13 de agosto de 2012

Ojalá que a este poema siempre le falte un verso

                                                      A mi papá, por entender el juego, por amarlo.


Enzo Francescoli, Ariel Ortega,
Pitu Lette, Diego Maradona,
Danielo Ramos, Lionel Messi,
Leandro Atilio Romagnoli, Mago Capria,  Pablo Aimar,
Juan Román Riquelme, Máquina Giampietri, Luciano De Bruno, 
Rubén Paz, Beto Márcico, Miguel Caneo, Federico Martell,
David Trezeguet, Garrafa Sánchez,
Kun Agüero, Chino Recoba,
Beto Pozzi, Ezequiel Amaya,
Marcelo Gallardo, Mudo Vásquez,
Javier Pastore, Pibe Valderrama, Beto Alonso, Ricardo Bochini,
René Higuita, Germán Adrián Ramón Burgos,
Rifle Pandolfi, Guido Alvarenga,
Matute Morales, Pocho Insúa,
Pablo Batalla, Jay Jay Okocha,
Pablo Bengoechea, Carlos Babington,
Willington Ortiz, René Housseman,
Frank Lampard, Erick Cantoná,
Alex Aguinaga, Giovanni Moreno,
Damián Manso, Ruud Gullit,
Juan Sebastián Verón, Zinedine Zidane,
Cachete Morales, El Diablo Etcheverry,
Brian Laudrup, Joaquín Galván,
El Rengo Díaz, Hristo Stoichkov,
Pipo Gorosito, Alessandro Del Piero,
Brasil, Holanda del 74 y el Barcelona de Guardiola.

Ojalá que a este poema siempre le falte un verso,
ojalá que sea infinito,
más allá del tiempo y las generaciones,
por el bien de la belleza.


lunes, 6 de agosto de 2012

Zapatillas con luces

Antes de tomar el tren en Once
compraste un regalo para tu sobrino,
las zapatillas con luces.

El sonido del silbato de cada estación
es un penal que nos cobra el tiempo.

Llegamos,
el Peronismo se vuelve carne,
deja de ser un ícono,
un debate absurdo,
una pose.

Nos reciben en la reja,
alegres, ansiosos,
porque acá todo es verdad.

El pibito,
la mar de contento,
mira asombrado y tira facha para todos los costados.

Vos,
toda orgullosa,
le hacés doble nudo, sonreís y me guiñás un ojo.

Yo,
todo abrigado,
acepto bizcochuelo de tu hermana, tomo mate y te amo.

Nosotros,
en este sábado que llovizna,
hackeamos a la soledad,
mientras tu sobrino mete pasitos de cumbia,
agarrado a la puerta del garage.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Casas






















Podría esperar que te mueras para escribirte,
sumarme a los homenajes digitales citando
tu Satisfaction, tu Twist and Shout:

Todo lo que su pudre… etc.

Podría ponerme a escribir una monografía
sobre el Spleen de Boedo,
decirle a los del canon que están fuori de la copa,
que lean a Desiderio,
a Mangieri, a Edwards;
sería un acto épico, mitológico;
pero no soy quien.

Prefiero recordar las personas
a las que le regalé Horla City,
lo caro que me salió,
disentir con El Gordismo,
con tu firma de intelectuales,
imaginar al Mono Irusta haciendo Tai Chi,
sentir que me voy a cruzar al Japonés Uzu
en la panadería de Garay y Colombres,
o inmortalizar la sonoridad de tu risa,
en una vieja casona de Villa Crespo.

viernes, 6 de julio de 2012

Call TV

Una madrugada lloré a balde con un call TV de fondo,
pero no volverá a pasar,
nunca más voy a compartir mis lágrimas
con la efusividad de una bronceada en invierno,
ni con el insomnio de un montón de gente abandonada.

No volverá a pasar,
cuando sienta temblar mis labios voy a pensar
en el gol de Trezeguet a Ferro,
el gesto de su volea sutil en un mundo tan salvaje,
su temple,
su elegancia,
y su festejo galo como si fuese Rimbaud.

No,
no volveré a llorar con un call TV de fondo,
voy a pensar que estamos en el Parque España
comiéndonos las eses,
tomando mate,
mirando los barcos;
hurgaré en mi alma hasta encontrar
la paciencia de un coya cansado,
hasta lograr que mis miedos se batan a duelo,
y como buenos cobardes,
empaten y se mueran.


viernes, 15 de junio de 2012

La soledad


*
La guardia del Hospital Santa Francisca
a las tres y media de la mañana,
el olor a pucho cuando entro a tu silencio,
un Fa mayor seguido de un Fa menor
en una siesta soleada de invierno,
leer,
un jabón escuálido partido al medio
con grietas de tierra,
una toalla mojada en el piso,
Naoko en Tokio Blues,
una boya rosa de telgopor flotando quieta,
el Palco Vip de la Bombonera,
tu segundo nombre,
llorar en Acoyte y Rivadavia,
la Línea A,
los baños de Retiro.

* *
Los carteles gigantes de los estudios jurídicos
frente a la opulencia de Plaza Miserere,
María Soledad Morales,
el dólar,
la derrota de un tenista,
una compota de manzana en un asilo de ancianos,
hacer el bolso,
leer Triste, Solitario y Final,
un teléfono público con folletitos
de pendejas indefensas,
un contrabajo sin cuerdas,
la merca,
la gente que quiere a la gente que toma mucha merca,
la locura,
la fiebre,
el cajón de tu mesita de luz.

* * *
Una nena de la mano de la directora
esperando que la vengan a buscar,
el error de un arquero,
una mujer embarazada,
el 24 de diciembre a la noche,
un perro asustado por los cohetes,
leer,
tener miedo,
un arco sin red,
la tumba del Bocha Sokol en un rincón de las Sierras de Córdoba,
una pared blanca con el cartel de “Prohibido fijar carteles”,
la paja – en el ojo ajeno-,
vacunarte,
decidirte,
ser del interior,
ser un hijo de puta,
estar en bolas,
volver a casa después de tu velorio,
un monoambiente,
un mambo negro,
trabajar en un call center,
la vez que te esperé sentado,
la antropofagia.

* * * *
La soledad es un pedazo de glaciar que se derrumba
justo en el momento que nadie lo está filmando.

* * * * *
El llanero y la lombriz,
porque en la soledad está todo eso que la distancia reprime,
incluso vos y el futuro,
que se tapa la cara con las manos y te pide disculpas,
por las dudas.




martes, 8 de mayo de 2012

Manifiesto de los Bipolares Salvajes


Conquistaremos el mundo a fuerza de arrepentimientos,
¡viva la mala praxis de la pasión!,
Bipolares Salvajes,
debemos sentir la felicidad del que toma agua de la manguera,
mientras tanto,
a la par,
tenemos que sentir una tristeza profunda,
como la que ofrecen los grandes carteles luminosos
con una letra quemada.
Gocemos,
padezcamos,
hagamos un pijama party en la casa de Kafka,
dejemos la vida en un capricho,
porque en el fondo,
con el tiempo de rodillas,
todo es la misma mierda con distinto amor.

jueves, 29 de marzo de 2012

Poema para que la gente que quiero se lo lea a la gente que quiere


Seamos más felices que la mierda,
leamos,
uno al lado del otro,
el otro al lado de uno,
cantemos,
para nosotros,
para cantar,
besémonos en medio de un bostezo,
como si nada,
como si todo,
tengamos Internet para siempre,
en cada noche,
en cada invierno,
tiremos paredes con el Pibe Valderrama,
desde la belleza,
desde la memoria,
no le tengamos miedo a los miedos,
seamos justos,
seamos ambos,
hagamos el amor,
en las urnas,
en la escalera;
pero eso sí,
si algún día despertás de la siesta
con ganas de abandonarme,
no lo dudes,
hacelo como un locutor dice un legal,
así no entiendo nada,
y asumo la herida por inercia.