Mi hippie limpia,
mi esbelta excusa para
escurrir la desazón,
mi explosión impar;
esa murga en el pecho
cuando nos hacemos
un solo cuerpo.
domingo, 14 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
Perplejos
Hicimos dedo durante años
y nunca nadie nos tuvo lástima.
Ahora,
ya hemos aprendido
a quedar perplejos.
La palabra Tiempo,
siempre la escribiste entre comillas.
y nunca nadie nos tuvo lástima.
Ahora,
ya hemos aprendido
a quedar perplejos.
La palabra Tiempo,
siempre la escribiste entre comillas.
lunes, 25 de octubre de 2010
Flopy, inmediatamente triste

Flopy llegó del gimnasio,
comió ensalada de frutas
y se metió en la ducha.
comió ensalada de frutas
y se metió en la ducha.
Flopy en tanga,
secó su pelo,
se puso desodorante
y untó sus manos con crema.
Flopy toda limpia,
Flopy crema de enjuague,
las pantuflas de Flopy,
el celular de Flopy.
Flopy atendió.
Flopy habló con Dolo.
Flopy se enteró:
Martín va a estar en el cumple de Luli.
Desde la cocina,
alienado en el último mate frío,
pude escuchar el trépido lagrimeo de Flopy.
Entré a su cuarto y la vi.
Flopy inconsolable,
tirada en su cama,
mirando el techo,
luchando soberanamente
para poder subirse el cierre.
Flopy me miró, lloró para siempre
y se sintió desnuda sobre Coronel Díaz.
Flopy y sus tres kilos de ciclotimia.
Flopy angustiada.
Flopy desolada en el prólogo de un sábado.
Flopy torturada.
Flopy, inmediatamente triste.
Alto Palermo.
Flopy.
El mundo y sus maltratos.
secó su pelo,
se puso desodorante
y untó sus manos con crema.
Flopy toda limpia,
Flopy crema de enjuague,
las pantuflas de Flopy,
el celular de Flopy.
Flopy atendió.
Flopy habló con Dolo.
Flopy se enteró:
Martín va a estar en el cumple de Luli.
Desde la cocina,
alienado en el último mate frío,
pude escuchar el trépido lagrimeo de Flopy.
Entré a su cuarto y la vi.
Flopy inconsolable,
tirada en su cama,
mirando el techo,
luchando soberanamente
para poder subirse el cierre.
Flopy me miró, lloró para siempre
y se sintió desnuda sobre Coronel Díaz.
Flopy y sus tres kilos de ciclotimia.
Flopy angustiada.
Flopy desolada en el prólogo de un sábado.
Flopy torturada.
Flopy, inmediatamente triste.
Alto Palermo.
Flopy.
El mundo y sus maltratos.
lunes, 18 de octubre de 2010
Un pibe de las inferiores
Cuando te diste cuenta
que olvidé tus libros en el tren,
me dijiste de todo
menos que el futuro
es nuestro lugar en el mundo.
Llorabas,
lamentabas la muerte de tu prosa eslava.
Tosías,
maldecías la hora en que nos encantamos.
Me dijiste que esto fue
la gota que rebalsó el Río Arrecifes,
y yo ni siquiera pude disculparme.
Me sentí un pibe de las inferiores
en la soledad de una pensión,
un alcanzapelotas lento,
humillado y bastardeado
por el temperamento guaraní
de José Luis Chilavert.
que olvidé tus libros en el tren,
me dijiste de todo
menos que el futuro
es nuestro lugar en el mundo.
Llorabas,
lamentabas la muerte de tu prosa eslava.
Tosías,
maldecías la hora en que nos encantamos.
Me dijiste que esto fue
la gota que rebalsó el Río Arrecifes,
y yo ni siquiera pude disculparme.
Me sentí un pibe de las inferiores
en la soledad de una pensión,
un alcanzapelotas lento,
humillado y bastardeado
por el temperamento guaraní
de José Luis Chilavert.
martes, 5 de octubre de 2010
Algo naranja titila
Te tocás el pelo,
mordés el capuchón de la lapicera
y detrás tuyo hay una foto
de las Cataratas del Iguazú.
Mirás el monitor,
algo naranja titila,
tu sonrisa se impone,
y se detienen hasta
las fábricas de Tokio.
mordés el capuchón de la lapicera
y detrás tuyo hay una foto
de las Cataratas del Iguazú.
Mirás el monitor,
algo naranja titila,
tu sonrisa se impone,
y se detienen hasta
las fábricas de Tokio.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Queselevasé

El comedor vacío.
Afuera la niebla moja el maizal,
la sombra del sauce
escarcha el Amalfitani de la bolilla,
ahí donde murieron maquitas, japos y comunes.
Adentro, nadie.
La soledad de la salamandra,
una escoba de 15 a medio parir,
la estampita de Pancho Sierra.
Queselevasé,
los nietos andan en moto en el pueblo,
alsados como chancho blanco,
esas son cosas de la madre.
Queselevasé,
acá sólo queda revoloteando el silencio,
yendo y viniendo,
mano y contramano,
como las calles del cementerio.
Afuera la niebla moja el maizal,
la sombra del sauce
escarcha el Amalfitani de la bolilla,
ahí donde murieron maquitas, japos y comunes.
Adentro, nadie.
La soledad de la salamandra,
una escoba de 15 a medio parir,
la estampita de Pancho Sierra.
Queselevasé,
los nietos andan en moto en el pueblo,
alsados como chancho blanco,
esas son cosas de la madre.
Queselevasé,
acá sólo queda revoloteando el silencio,
yendo y viniendo,
mano y contramano,
como las calles del cementerio.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Un montón de libros

Me prestaste un montón de libros
que nunca he leído ni voy a leer;
ayer lo recordé en el subte,
porque vi a un tipo igual al Tata Martino
que leía Nine Stories,
uno de los tantos libros que me prestaste,
que sí he leído,
que nunca he leído ni voy a leer;
ayer lo recordé en el subte,
porque vi a un tipo igual al Tata Martino
que leía Nine Stories,
uno de los tantos libros que me prestaste,
que sí he leído,
antes de conocerte;
pero el día que me lo ofreciste preferí callarlo,
porque la noche pintaba mal,
estabas borracha,
pero el día que me lo ofreciste preferí callarlo,
porque la noche pintaba mal,
estabas borracha,
verborrágicamente irónica,
y tuve miedo de arruinar
la parsimonia de mis labios en tu espalda,
por el estúpido debate de la verosimilitud.
y tuve miedo de arruinar
la parsimonia de mis labios en tu espalda,
por el estúpido debate de la verosimilitud.
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