martes, 5 de octubre de 2010

Algo naranja titila

Te tocás el pelo,
mordés el capuchón de la lapicera
y detrás tuyo hay una foto
de las Cataratas del Iguazú.

Mirás el monitor,
algo naranja titila,
tu sonrisa se impone,
y se detienen hasta
las fábricas de Tokio.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Queselevasé


El comedor vacío.
Afuera la niebla moja el maizal,
la sombra del sauce
escarcha el Amalfitani de la bolilla,
ahí donde murieron maquitas, japos y comunes.

Adentro, nadie.
La soledad de la salamandra,
una escoba de 15 a medio parir,
la estampita de Pancho Sierra.

Queselevasé,
los nietos andan en moto en el pueblo,
alsados como chancho blanco,
esas son cosas de la madre.

Queselevasé,
acá sólo queda revoloteando el silencio,
yendo y viniendo,
mano y contramano,
como las calles del cementerio.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Un montón de libros




Me prestaste un montón de libros
que nunca he leído ni voy a leer;
ayer lo recordé en el subte,
porque vi a un tipo igual al Tata Martino
que leía Nine Stories,
uno de los tantos libros que me prestaste,
que sí he leído,
antes de conocerte;
pero el día que me lo ofreciste preferí callarlo,
porque la noche pintaba mal,
estabas borracha,
verborrágicamente irónica,
y tuve miedo de arruinar
la parsimonia de mis labios en tu espalda,
por el estúpido debate de la verosimilitud.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Me parece que es de noche

Me parece que es de noche
dijiste bostezando,
las sabanas llenas de migas,
medias sucias,
y en el televisor gente que se moría.

Vos hablabas sin mirarme
y comías maní;
tu chop de cerveza vacío,
sólo la espuma del fondo,
esa pequeña epilepsia de la espera.

Vos hablabas en tu idioma,
en tetas, cansada,
decías mucho etcétera,
mientras yo te ignoraba,
respiraba fuerte
y soñaba que trabajaba
en una estación de servicio.

En el televisor,
la camarita de un supermercado chino
congelaba la cara de un pibe
de la 1-11-14;
bajé de la cama,
me rasqué el ombligo,
tuve sed,
y me digné a mear transparente
mirando la claraboya.

El sol se escabullía
en la frescura de los azulejos,
era el laser de un patovica del cielo,
una bala rasante de agua tibia.

Salí del baño con la cara mojada,
me choqué la mesa ratona,
y en una fotocopia amarillenta de Bajtín
vi como un fibrón sentenciaba tu ausencia:

perdón, pero verte durmiendo
me hizo pensar en mí.

martes, 31 de agosto de 2010

Chúmbale, pichicho, perro sotreta.



A la memoria del Gallego Pardo



Un perro mojado se revuelca en los adoquines,
mueve el hocico y estornuda.
Ya no llueve, ahora el febo le acaricia el lomo,
barro seco, pelo duro,
la demencia de ese pichicho me emociona,
su furia lúdica, la brutalidad de su infancia,
y ese intacto poder de asombro,
como si hubiese encontrado ese invisible para el pelo,
que perdiste allá lejos,
hace un ejército de noches.

jueves, 12 de agosto de 2010

Un poema del pibe de Sistema

Quién pudiese hacerle Copy/Paste
al sexo apurado en la cocina,
Ctrl Z a esa noche que te vi besando a un surfer,
o reiniciarnos, cuando estamos lentos.

De ahora en más,
pienso armar un Power Point con cada gesto,
comprar un router wi-fi para tus ojos,
hacer un back up de cada amanecer,
y guardar en mi pendrive de sangre,
un Excel de tu silencio.

No sabés cuanto necesito,
que aprietes el F5 de mi vida.

lunes, 2 de agosto de 2010

Villa del Parque


Villa del Parque
anarquía del transporte pesado en Nazca,
Villa del Parque,
aerosol rojo, olor a nafta,
el sol de julio se revuelca sobre tu tarde,
tus calles son un poema de Mariano Blatt.

Villa del Parque,
sujeto tácito de La Paternal,
olor a malvón de Agronomía,
pubertad de Villa Devoto,
barrera peligrosa del noticiero amarillo,
barba montonera del Checho Batista,
ese pasillo es el umbral de nosotros,
Villa del Parque,
llévame por Jonte, 
hasta el fin del mundo.