lunes, 3 de diciembre de 2012

Primer vuelo


Dejá de mirarme,
el de la foto de mi DNI soy yo,
quien viste y calza,
no llevo fierros,
ni drogas,
ni animales en extinción;
sólo llevo esta cara,
porque estoy cansado, ansioso,
y además, necesito un abrazo.

Con los pies sobre la tierra,
ya puedo decir que es hermoso ver a
Buenos Aires transformarse en un mapa,
tener la posibilidad de ver,
desde el aire,
en silencio,
a ese nudo en la espalda del país,
a esa sensible bola de nervios.

Con los pies sobre la tierra,
ya puedo decir que volar es imitar a un gorrión inocente,
pero siempre especulando,
con la mala leche de un cuervo;
es estar en una camilla,
mirando el techo del consultorio de un pediatra;
es ver el Monumental como si fuese una maqueta,
es estar en el cielo,
sin ser católico.

Con los pies sobre la tierra,
también puedo afirmar que no tuve miedo,
sinceramente,
sólo sentí pánico,
bronca y pudor,
en un solo momento:

cuando subí al avión y me topé con
los ojos celestes de Mauricio Macri.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ventanilla


El corazón de algún sufrido me acompaña hasta la terminal.
Sebastián Teysera Curbelo


Llevo toda la soledad de Retiro,
el último bostezo del sol sobre Buenos Aires,
un pibe con gorra y la camiseta trucha del Manchester City
pisándola contra el corner, en la canchita de la Villa 31.

Llevo la noche,
la ruta,
la velocidad de los árboles efímeros
que siempre van a contra mano,
la banquina,
el olor a zorrino,
tres tomos de tus mensajes de texto,
un giga de discos,
una peli en baja,
la prosa,
los versos,
y libros que te voy a prestar.

También llevo desesperación,
alegría,
desodorante,
futuro,
cepillo de dientes,
contradicciones,
talco,
convicciones,
un plazo fijo de nostalgia,
un montón de amor,
el choque frontal de tu sonrisa,
los peajes y la distancia.

Todo eso amontonado en una misma ansiedad,
en una misma paciencia.

Desde la ventanilla del micro,
a lo lejos,
como encendedores en una canción que sabemos todos,
aparecen las luces de alguna ciudad,
y como siempre,
supongo que estoy llegando.




jueves, 1 de noviembre de 2012

Dos puntos:


Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes,
los académicos polvorientos, afines de las arañas,
los nuevos escritores asalariados,
que suspiran porque la metafísica de los caracoles
les cubra la impudicia:

ROQUE DALTON


necesito decirte algo:

a ver:

Lucía secó sus lágrimas, y antes de bajarse del taxi, le dijo:

dos por tres desde el octavo se escucha:

prestá atención:

ahí te vas a encontrar con cuatro opciones:

los latidos de tu corazón que están fuera de tiempo son:

toda la lava que supura de mis oídos al oír
tus latidos fuera de tiempo se debe a:

como dijo Silvina Ocampo:

River sale a la cancha con estos once:

todo lo que vieron mis ojos la noche que comencé a morirme fue:

y el loco agarra y me dice:

todos los recuerdos que vaya nombrando pueden retirarse:

siempre después de los dos puntos,
ese pequeño abismo de la sintaxis,
quedamos huérfanos,
así:

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viernes, 19 de octubre de 2012

La primavera quedó entre los escombros.


Hace poco casi nos morimos,
desde el cielo cayó un invierno y
la primavera quedó entre los escombros.

Gritaba ronca,
desesperada,
agonizaba.

El sol, las flores, las polleras,
las canastas, las bicicletas, el amor,
todo sangraba.

Nosotros la vimos morir,
nosotros la vimos por última vez.

Decí que nos fundimos en ese abrazo,
que nos sirvió para sobrevivir,
y nada más.

lunes, 15 de octubre de 2012

Un poema de Buenos Aires


Sobre Lavalle,
una mujer sube al 115 y saluda
al tipo que está sentado al lado mío.

Se sorprenden, se recuerdan.

Trato de escucharlos de reojo,
porque quisiera saber de dónde se conocen,
a dónde van,
quiénes son,
por qué van,
por qué son,
y así sumarme a la charla,
presentarme,
sonreír,
contarles que soy del interior,
y que en días como hoy,
extraño mucho.

jueves, 27 de septiembre de 2012

El barrio de John Travolta


A Milo Bonaudo, porque algún día vamos a tomar fernet juntos.




Cae la tarde,

en esa semana muerta que nos queda entre Navidad y Año Nuevo,
el sol naranja encandila los patios de las casas del Fo.Na.Vi.

Un gordo en cuero,
con una cicatriz en la panza,
pela una pera con un cuchillo.

Mientras come,
saluda levantando las cejas,
serio,
sin abrir la boca,
a una flaquita perfumada,
con el pelo húmedo,
con el jean apretado,
que camina sonriente para el lado del centro.






lunes, 10 de septiembre de 2012

Tres poemas cortitos porque el mundo va rápido


I

Imbéciles y vulnerables,
los celos y el miedo a la muerte son una misma cosa,
duran un ratito,
luego bajamos a la tierra,
los ansiosos sacan conclusiones
y el resto de la humanidad sigue chateando.


II

Acá el único autorreferencial es el mundo,
nosotros somos un hormiguero en el patio de una casa de countrie,
lleno de nenes disfrazados,
festejando Halloween.



III

Cada vez que me dicen Leandro siento algo lejano pero mío,
como que todo lo que me pertenece ya fue de alguien,
incluso de quien me nombra.