
Un jacarandá en noviembre
Una promotora rubia te ofrece
la muestra gratis de brancamenta:
indómita,
negás sin levantar la vista,
sentadita,
leyendo el libro que te robaste,
atónita,
tu vestido floreado,
vintage como tu cara,
como tu sonrisa,
ida,
tus cachetes del culo rojos por el pavimento,
tu mirada acongojada,
desplomada sobre los versos,
irresponsables,
mientras seguimos haciendo tiempo,
mientras seguimos haciendo nada,
hipócritas,
el pabellón dónde está la oferta de Paco Urondo,
se llama José Alfredo Martínez de Hoz.
Esa remerita de Los Piojos
dejaba tu cintura a la intemperie,
transpirada y hermosa,
porque del barro te viste crecer
porque del barro sos vos,
como quisiera que me vuelvas
a pedir que te suba a los hombros,
para cantar como loca y mostrar
la bandera de Villa Raffo,
como quisiera que vuelvas a tener un poco
de aquel rollinguismo abstracto,
aunque ya no vale la pena,
ahora soy tu tabú familiar,
somos un archivo de folios infinitos,
en Tribunales nadie se imagina
que alguna vez abrazaste a un rolo,
los cadetes te dicen doctora y bajan la mirada,
tu vieja está feliz,
me la crucé en la farmacia,
si vos supieras las cosas que compra,
me miró como cuando éramos felices,
como sabiendo que sigo siendo fiel a mis tatuajes,
no la juzgo,
vos sos abogada de frente manteca,
laburó mucho para eso,
debe sonreír cuando se imagina tus reuniones,
pero nadie piensa en el final,
en el momento que esa sala queda vacía,
ahí queda toda la verdad impregnada,
una masa amorfa y densa de verdad,
nunca voy a conocer tu derpa en Las Cañitas,
a mi no me debés nada,
cada uno hace lo que puede,
a vos tampoco te juzgo,
si todavía en mi cuarto tengo colgado el trapo,
el rencor es un invento de la derecha,
de tus jefes,
háceme caso por última vez,
algún día cuando termine una reunión
dejá que se vayan todos y quédate sola…
el desierto de azúcar en el fondo
de la taza de café,
míralo bien,
es una tempestad dulce,
que se parece a tu montoncito de dedos
cuando te decía que tenías la culpa,
cuando te decía que había que dejar
de pegarle portazos a la paciencia,
cuando te decía que no podías ver
más allá de mi cara de culo,
inmediatamente,
tanto silencio se cae de maduro:
nunca voy a ser el sexto grande de tu vida.
La luz del pasillo
se inventó para los miedosos;
la prendo,
llego a la cocina,
abro la heladera,
tomo agua del pico,
boxer cuadrillé,
remera blanca de Maratón Solidaria,
descalzo,
baldosas frías,
vuelvo por el pasillo,
apago la luz,
me tapo,
me acurruco,
y en el entretiempo del estado alfa,
pienso…
tu psicóloga y la mía
tendrían que juntarse en una esquina
y recagarse bien a trompadas;
o de última,
no sé,
hacer un debate en TN,
con placa roja, imprenta blanca:
DOS PROFESIONALES HACEN LOBBY
CON INCERTIDUMBRE AJENA.
No tenemos tiempo
ni para juntarnos a ver un eclipse,
ojalá me agarre un ataque de pánico
así mañana falto al laburo,
el New York Times lo escribe Stress,
s, t, r, e, doble s,
el Diario Crónica lo escribe Estrés,
e, s, t, r,
acento en la é y s,
es lo mismo,
los síntomas se multiplican
como las liendres en primer grado.
Tienen colgada la tesis,
se mienten,
se confunden,
y ahí tenés,
se estresan;
agarrate:
parálisis facial,
fotofobia,
toda la bola,
cagaso generalizado,
pinta el ACV y comprás
un afinador para el arpa,
miedo, todos tenemos miedo,
viste que no importa la edad,
te tenés que relajar,
te toca y te toca,
no hay tu tía,
a la lona, olvidate,
te tiran la toalla, la bata,
hasta el desodorante,
toquen la campana,
chocolate por toda la jeta,
toquen la campana loco,
basta, o sea,
que alguien me salve,
que termine,
que hable Osvaldo Principi,
y rajemos de este Luna Park.
Estrés,
caricias, llamados, silencios,
campeonatos estresantes,
“Pagando en efectivo,
2 x 1 de Rivortril”
esta farmacia se pone,
¿venís seguido?
¿qué onda tus amigas?,
podemos hacer una previa en casa,
¡apurate!,
te piden por favor,
te dicen gracias,
pero siempre te tenés que apurar,
viene el pibe de la moto
y te dice que es Urgente,
que eso le dijeron,
entonces se arma un dominó podrido de Urgentes,
y bueno,
la mina de cuentas colapsa,
el diseñador golpea la Mac,
la recepcionista llora,
el cliente toma café y recibe un mail
con asunto “Urgente”,
es el hijo de puta de su jefe,
que a su vez,
otro hijo de puta apurado,
de mayor jerarquía en hijaputez,
le dice que lo solucione,
no importa como,
para eso estás,
y otra vez,
todos se estresan,
hasta los hijos de puta,
es terrible,
anda el psquiatra si querés salir campeón,
enfermos,
no le pongan tanta sal,
pinta la presión alta,
todos enfermos
y la ciudad prendida fuego,
Rapipago es Lentipago,
colas interminables,
bufando,
odiando,
“Muere cajero apuñalado
por ama de casa impaciente”,
es que la gente se saca,
hay un banco genético
de adrenalina descartable,
de ansiedad impertérrita,
de miseria temporal,
¡te dije que es Urgente!,
como una locura mañana a primera,
pero lo necesito ya.
Apurados,
nerviosos,
“bajá un cambio” dice el cadete
con una remera de Bridge to Babylon,
pero igual se apura,
más vale,
sino lo rajan,
“Amplia disponibilidad horaria
y saber trabajar por objetivos”,
es decir,
organicemos la paranoia,
seamos prácticos,
los novios se dicen que se aman,
y claro, se estresan ,
porque amar también es un estrés,
se desvisten apurados,
se lamen, se rompen los botones
y hacen el estrés,
son precoces o frígidos,
y no se dicen nada,
de eso no se habla,
todos estresados,
no les viene porque están estresadas,
y procrean estrés,
es hora de formar una familia,
recibite y nos vamos a vivir juntos,
que lindo, mirá esos ojitos,
tiene el estrés del padre,
cuando sea grande se va a tatuar
la palabra Urgente en el brazo,
lo lleva en la sangre,
lo lleva en el tiempo.