jueves, 29 de septiembre de 2016

Como quien dice

Tu voz es un mito
del que puedo dar fe,
como quien dice:
me olvidé de todo
menos de tu silencio.
Lo poco que me queda
es un desierto de paro,
como quien dice:
la soledad que dejaste
me alcanza y me sobra
para hacer una revolución
que no existe ni espera.
Mejor cambiemos de tema,
como quien dice:
me duele tu mente lejos.
Soñé que irrumpíamos en
en una reunión de ceos
con una gomera y tus ojos,
como quien dice:
ese pibito tiene hambre
y ni siquiera sabe llorar.
Mirá qué pedazo de luna,
como quien dice:
necesito confiar en algo.
Prendamos fuego
a mis pronósticos,
como quien dice:
esperame hasta el verano
que ahí mis recuerdos
se cansan.
Defendamos a la poesía
con el amor que nos falta,
como quien dice:
vos toda china
cuando sonreís.
Falta mucho para otra ausencia,
como quien dice:
tengo miedo y me la banco.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Tampoco la exageración

Tampoco la exageración,
pero qué tristeza la de tus ojos
cuando saben lo que va a pasar,
qué miedo nuestro silencio
cuando no se ve la otra orilla,
qué asco mis decisiones
cuando son una pregunta.

Tampoco la exageración,
pero cómo hacés para volver
a sentir lo mismo que nunca,
cómo vamos a terminar de
construir semejante río,
cómo sobreviviré si hay tanta
distancia entre puente y puente.

Tampoco la exageración,
pero si te duele,
te duele.

viernes, 26 de agosto de 2016

Playa Maestra

Una tardecita,
con un hit de fondo,
todos los amores de verano
se convocarán en una playa.

Dispuestos a comenzar
la última revolución,
avanzarán mar adentro
con el corazón hecho brasa.

martes, 16 de agosto de 2016

Mapa

Aunque te tenga al lado, 
cada vez que miro un mapa 
me pregunto dónde estarás.

miércoles, 3 de agosto de 2016

En la noche de frío

Escucho La Ventanita
y te imagino sonriendo,
al atardecer,
con un vestido de verano,
despeinada y descalza,
parada sobre el pasto.

La canción no tiene
nada que ver con vos,
pero vos tampoco tenés
nada que ver conmigo,
sin embargo te pienso
como si fuésemos
kerosene de lo posible.

lunes, 1 de agosto de 2016

Avión

Un muchacho de pueblo,
hijo de trabajadores,
el primero de la familia
en pisar una facultad,
se sube a un avión
con culpa de clase.
Desde el cielo,
y de noche,
Buenos Aires es una nena ansiosa
con la cara llena de brillantina
y el Río de la Plata es una lágrima
enorme de un gaucho triste.

martes, 5 de julio de 2016

La musiquita invisible

Cuando se apaga la
musiquita invisible
se termina el baile,
no hay más cumbia
en los ojos de nadie,
no hay amaneceres
dispuestos a mañana,
entonces queda irse,
alejarse de los restos,
todo parece el karaoke de
un tango en un salón vacío.


Entonces acá,
en la orilla de un río
crecido y sucio,
me pregunto:

¿Qué vamos a sacar de
semejante acorde menor?
¿Qué vamos a entender
de lo que no se puede?
¿Qué vamos a perder si no
pudimos abrazar el fuego?

No sé,
siento que nunca sé,
y sin nuestra melodía
el futuro es una
quiniela perversa,
pero cuando se apaga
la musiquita invisible
mueren los supuestos,
el tiempo estalla,
el pasado pesa como
un cajón de cerveza
en una sola mano,
y caminamos rengos,
con el peso encima,
con la ilusión puesta
en una histeria inerte,
y pasan los autos
con música al palo,
pero no es nuestra
musiquita invisible,
es otra,
más real,
más insulsa,
porque la nuestra,
la musiquita invisible,
la que ilumina todo,
desapareció de a poco,
metió un fade out fatal,
se le fueron los graves,
se le fueron los medios,
se transformó en un sacudón de
agudos que nos perforó la piel,
y te la regalo,
porque cada vez que
pienso en el principio
me pregunto pavadas
que me destruyen:

¿La musiquita invisible
no sonará nunca más?
¿La musiquita invisible
es un invento del miedo?
¿La musiquita invisible
se merece y se construye?

Y nadie responde,
más vale que
nadie responde,
porque sólo me
lo pregunto a mí,
porque me da vergüenza,
porque me da impotencia,
y qué triste es ver cómo se fue
la cumbia de nuestros ojos,
una inmundicia,
me parte el alma sentir
cómo hacemos lo posible
para esquivarnos,
para no cruzarnos en recitales
de las bandas que fueron parte
de nuestra musiquita invisible,
es la poderosa melancolía del indie,
es la prematura reacción de lo sincero,
y pienso en las noches que fuimos
el amor de una generación,
pienso en el rock como forma
de conocernos y aceptarnos,
y pienso en las bufandas,
y pienso en Villa Crespo,
nuestra musiquita invisible
recorriendo barrios porteños,
el barco que se va desde
los puertos que soñamos,
y hay respeto,
y hay cariño,
y honestidad,
y admiración…

¿Y qué importa?

Nada,
ya está,
nos falta todo,
nos falta la musiquita invisible,
ella y su lealtad,
la que nos acompañó,
la que nos cuidó,
la famosa musiquita invisible,
la que siempre suena cuando ya
no quedan silencios por inventar.