domingo, 17 de septiembre de 2017

Creo que nunca me voy a poder comprar una casa

Creo que nunca me voy a 
poder comprar una casa,
a veces saco cuentas al aire
y mi mente recula en silencio,
también pienso que,
en el fondo,
mucho no me importa,
entonces pienso si está 
bien sentir indiferencia
por lo que el mundo exige,
y me pregunto por qué 
no sé manejar,
y también pienso 
que la muchacha que 
me gusta tiene un auto,
y alguna que otra vez me lleva,
pero yo en este momento no podría 
decir cuál es la marca de su auto,
sé que es oscuro y tiene 
un olor que está bueno,
así que otra vez me interpela
la velocidad de lo establecido,
porque los autos me parecen horribles,
son proezas individuales que me aburren,
suelo tenerles miedo y bronca,
y sufro por ese latido inverosímil,
al rato se me pasa,
pero odio ser inútil,
y lo asumo,
y vivo en consecuencia,
pienso en la dignidad del oficio,
en las páginas color hueso,
en los detalles que destaco
y que no sirven para nada,
entonces un poco me avergüenzo,
otro poco me río,
y todo el resto lucho,
contra lo que necesitamos,
contra lo invisible,
contra lo que nos pertenece,
y de nuevo creo que nunca me
voy a poder comprar una casa,
pero siento que el significado de hogar 
es la primera vez que nos vimos,
y de nuevo me culpo por no saber manejar,
mirá si algún día hay una emergencia,
pero voy siempre al lado tuyo,
y te miro con las manos en el manubrio,
seria,
hermosa,
revoleando tus ojitos en el retrovisor,
y creo que vamos bien,
aguantá que me fijo.

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