miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ventanilla


El corazón de algún sufrido me acompaña hasta la terminal.
Sebastián Teysera Curbelo


Llevo toda la soledad de Retiro,
el último bostezo del sol sobre Buenos Aires,
un pibe con gorra y la camiseta trucha del Manchester City
pisándola contra el corner, en la canchita de la Villa 31.

Llevo la noche,
la ruta,
la velocidad de los árboles efímeros
que siempre van a contra mano,
la banquina,
el olor a zorrino,
tres tomos de tus mensajes de texto,
un giga de discos,
una peli en baja,
la prosa,
los versos,
y las tapas coloridas de Eloisa Cartonera.

También llevo desesperación,
alegría,
desodorante,
futuro,
cepillo de dientes,
contradicciones,
talco,
convicciones,
un plazo fijo de nostalgia,
un montón de amor,
el choque frontal de tu sonrisa,
los peajes y la distancia.

Todo eso amontonado en una misma ansiedad,
en una misma paciencia.

Desde la ventanilla del micro,
a lo lejos,
como encendedores en una canción que sabemos todos,
aparecen las luces de alguna ciudad,
y como siempre,
supongo que estoy llegando.




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